Desde hace tiempo, platicando con
amigos, me di cuenta de algo (que ya había notado pero que hasta hoy me he
puesto a analizar): cómo han cambiado las relaciones en los últimos años… las
famosas “relaciones abiertas”
Una de los argumentos que me dieron fue
“es como tener un amigo con derecho, pero éstos pueden ir más allá”. Al
parecer, los inocentemente llamados “amigos con derechos” cambiaron de nombre y
alargaron la lista de esos “derechos” (que por cierto, nunca han estado lo que
se dice muy delimitados).
Entonces, según lo que dice la gente,
una relación abierta es una relación –que no es una relación- en la que ambas partes deben estar de acuerdo
en que no es algo serio y que no se deben mezclar los sentimientos, pues alguno
podría salir lastimado. Ah y eso sí, implica que los individuos pueden
experimentar con otros. Todo sin que exista reclamo alguno.
Pero, ¿realmente puedes escoger no mezclar
sentimientos, no enamorarte de alguien con quien tienes una relación, pero a la
vez “no es una relación”? Vamos, considerando la cercanía y el aprecio que le
tienes a la persona, ¿podrías ser sólo amigo(a) de esa persona con la que las
cosas van más allá de un saludo de manos o un beso en la mejilla? Sinceramente
eso suena algo complicado para mí.
¿Sí funcionan estas relaciones? ¿O es sólo una
forma de evitar el compromiso? ¿Es una forma de no querer invertir tiempo, dinero,
esfuerzo, etc.?
Lo que sí me queda claro es que alguno debe salir perdiendo, porque no concibo en una relación (aunque
no sea relación) que no exista alguien que se clave más que el otro.
Creo firmemente que este nuevo “tipo”
de relaciones tiene que ver con el hecho de que dejó de estar de moda toda esa
onda del cortejo entre las parejas o que la gente decidió simplemente saltarse
esa parte. Y vamos de nuevo a un concepto que toque en publicaciones pasadas,
la individualidad vuelve a parecer más importante.
Creo que está bien probar, pero, en la gente que
conozco, no he visto buenos resultados.
Un escritor que estuvo de moda hace mucho tiempo (y
ya en ese entonces comenzaban a darse estos rollos) decía que somos muy dados a
dejar la puerta abierta en las relaciones porque nos da miedo fallar, queremos
tener la posibilidad de salir huyendo en el momento que sea; la forma de las
relaciones actuales nos brinda un mundo de posibilidades, sí, pero también nos
está enseñando a tener miedo al compromiso y a las responsabilidades, algo que
sin duda, debemos aprender a manejar.
He asistido a pocas bodas a lo largo de esta
década, y de esas pocas bodas la mitad ya no están juntos, ¿qué me dice esto? Que
son pocos los que logran asumir un compromiso, pero que son menos los que aprenden
a vivir en pareja, con todas las ventajas y desventajas que esto conlleva.
He visto de todo, parejas con largos noviazgos y
cortos matrimonios, parejas con poco tiempo de conocerse y largos matrimonios,
pero he visto también que para que algo funcione debe existir voluntad,
respeto, y ganas de hacer las cosas.
La vida en pareja no es fácil, el matrimonio menos,
incluso los amigos en la actualidad carecen de esa parte de compromiso, así que
considero que lo que sea que estemos haciendo (con amigos, pareja, etc.) debe
partir de la premisa de “No debo salir huyendo”, debemos aprender a luchar por
lo que queremos, aprender a no tirar la toalla a la primera, tenemos opciones,
sí, pero el tener una opción no significa que forzosamente debemos de tomarla.
¿Échenle ganitas no? :D
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