lunes, 17 de marzo de 2014

La política de “puertas abiertas” en las relaciones actuales….

Desde hace tiempo, platicando con amigos, me di cuenta de algo (que ya había notado pero que hasta hoy me he puesto a analizar): cómo han cambiado las relaciones en los últimos años… las famosas “relaciones abiertas”

Una de los argumentos que me dieron fue “es como tener un amigo con derecho, pero éstos pueden ir más allá”. Al parecer, los inocentemente llamados “amigos con derechos” cambiaron de nombre y alargaron la lista de esos “derechos” (que por cierto, nunca han estado lo que se dice muy delimitados).

Entonces, según lo que dice la gente, una relación abierta es una relación –que no es una relación-  en la que ambas partes deben estar de acuerdo en que no es algo serio y que no se deben mezclar los sentimientos, pues alguno podría salir lastimado. Ah y eso sí, implica que los individuos pueden experimentar con otros. Todo sin que exista reclamo alguno.

Pero, ¿realmente puedes escoger no mezclar sentimientos, no enamorarte de alguien con quien tienes una relación, pero a la vez “no es una relación”? Vamos, considerando la cercanía y el aprecio que le tienes a la persona, ¿podrías ser sólo amigo(a) de esa persona con la que las cosas van más allá de un saludo de manos o un beso en la mejilla? Sinceramente eso suena algo complicado para mí.

¿Sí funcionan estas relaciones? ¿O es sólo una forma de evitar el compromiso? ¿Es una forma de no querer invertir tiempo, dinero, esfuerzo, etc.?

Lo que sí me queda claro es que alguno debe salir perdiendo, porque no concibo en una relación (aunque no sea relación) que no exista alguien que se clave más que el otro.  

Creo firmemente que este nuevo “tipo” de relaciones tiene que ver con el hecho de que dejó de estar de moda toda esa onda del cortejo entre las parejas o que la gente decidió simplemente saltarse esa parte. Y vamos de nuevo a un concepto que toque en publicaciones pasadas, la individualidad vuelve a parecer más importante.

Creo que está bien probar, pero, en la gente que conozco, no he visto buenos resultados.

Un escritor que estuvo de moda hace mucho tiempo (y ya en ese entonces comenzaban a darse estos rollos) decía que somos muy dados a dejar la puerta abierta en las relaciones porque nos da miedo fallar, queremos tener la posibilidad de salir huyendo en el momento que sea; la forma de las relaciones actuales nos brinda un mundo de posibilidades, sí, pero también nos está enseñando a tener miedo al compromiso y a las responsabilidades, algo que sin duda, debemos aprender a manejar.

He asistido a pocas bodas a lo largo de esta década, y de esas pocas bodas la mitad ya no están juntos, ¿qué me dice esto? Que son pocos los que logran asumir un compromiso, pero que son menos los que aprenden a vivir en pareja, con todas las ventajas y desventajas que esto conlleva.

He visto de todo, parejas con largos noviazgos y cortos matrimonios, parejas con poco tiempo de conocerse y largos matrimonios, pero he visto también que para que algo funcione debe existir voluntad, respeto, y ganas de hacer las cosas.

La vida en pareja no es fácil, el matrimonio menos, incluso los amigos en la actualidad carecen de esa parte de compromiso, así que considero que lo que sea que estemos haciendo (con amigos, pareja, etc.) debe partir de la premisa de “No debo salir huyendo”, debemos aprender a luchar por lo que queremos, aprender a no tirar la toalla a la primera, tenemos opciones, sí, pero el tener una opción no significa que forzosamente debemos de tomarla.

¿Échenle ganitas no? :D


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