Mi otro yo es un buen amigo, pero ve con tristeza que el concepto de amistad ha sufrido un deterioro terrible en nuestros días; mi otro yo aprendió a decir te amo a sus amigos, después de un tiempo dejo de hacerlo porque los amigos poco se preocupan por decir te amo, o, como diría el principito, no conocen la diferencia entre un te quiero y un te amo; a mi otro yo le gustan los detalles, y suele tenerlos con la gente que quiere sin esperar nada a cambio, sin embargo, mi otro yo se ha topado con gente que gusta de llevar agua solo a su molino, y... mi otro yo es noble, pero no es tonto, conoce la diferencia entre la gente que lo quiere porque lo necesita y la gente que lo necesita porque lo quiere.
Si me preguntan porque escribo esto, es simple, en ocasiones mi otro yo se siente solo, sin embargo, por experiencia puedo decirles que no le dura mucho tiempo, sus malos ratos suelen ser muy cortos, aprendió a ser feliz, y aunque todos los días vive las mismas experiencias que el otro, ha aprendido a separarlas; mi otro yo también ha aprendido a ser feliz...
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